Los humanos suelen estar orgullosos de su inteligencia. Desde luego somos capaces de hacer computadoras, videocámaras y todo tipo de tecnologías complejas, cosas fascinantes. Pero respecto a la naturaleza sólo importa un tipo de inteligencia: la inteligencia que nos permita mirar lo que estamos haciendo, y las consecuencias probables de nuestros actos, con el fin de ser capaces de juzgar que consecuencias son perjudiciales para nuestras expectativas de supervivencia y luego modificar nuestro comportamiento en concordancia. Si podemos hacer eso, creo que la naturaleza nos juzgará como una “especie inteligente”, pero si no lo logramos, no creo que debamos considerarnos más inteligentes que las levaduras. Dentro de una botella con mosto las levaduras se comerán el azúcar en ese mosto, consumiendo su fuente de energía, y al mismo tiempo excretarán un producto residual, el alcohol, que las envenenará. Es decir, proliferarán en número hasta que agoten sus recursos y se envenenen con sus propios residuos, y luego morirán. Nosotros estamos haciendo exactamente lo mismo con los combustibles fósiles. Estamos engullendo nuestros recursos energéticos lo más rápido que podemos y contaminando el ambiente con nuestros productos residuales. O sea que ¿somos más listos que las levaduras? ¡Esa es la cuestión! Ya lo veremos…

Richard Heinberg, Definiciones y reflexiones

Leave a comment