La civilización con todo su confort – que es la aspiración de la mayoría – no ha satisfecho al hombre de felicidad de nuestros contemporáneos, sino que los ha hecho más exigentes, más envidiosos.
San Alberto Hurtado
La civilización con todo su confort – que es la aspiración de la mayoría – no ha satisfecho al hombre de felicidad de nuestros contemporáneos, sino que los ha hecho más exigentes, más envidiosos.
Actuamos como si el lujo y la comodidad fueran lo más importante en la vida, cuando lo único que necesitamos para ser realmente felices es algo por lo cual entusiasmarnos.